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 La semana pasada contactamos con el Ayuntamiento de Llíria, para conocer su punto de vista respecto a la determinación de clausurar el camping de la empresa ‘Camping Aguas de Llíria, SL’ y de multar a sus dueños con 100.000 euros. Hoy InfoTuria ha querido visitar el camping y conocer las opiniones de sus residentes, así como las de los vecinos de la zona.
Empezamos, precisamente, por estos últimos. Hemos conversado con varios vecinos del camping. Ninguno de ellos tiene unas quejas especialmente significativas: “Algunas noches se oyen voces y los niños a veces no actúan del todo bien, pero eso es algo que sucede en cualquier calle de cualquier pueblo con cualquier vecino. A mi, personalmente, no me han generado ningún problema importante”, explica un vecino.
Otro se muestra aún más favorable a que siga abierto: “Yo llevo aquí viviendo 13 años y ellos ya estaban antes. En verano voy a la piscina y se está muy bien. Además, al haber gente por esta zona hay más contacto entre nosotros y existe menos peligro de que se produzcan robos, porque la zona está más habitada”. Su mujer remacha: “No me gustaría que lo cerraran, la verdad”. Cuando llegamos al camping advertimos la presencia de un residente, a quien le preguntamos su opinión sobre la decisión del consistorio edetano de clausurar el camping: “Yo soy un jubilado que viene a pasar sus vacaciones veraniegas aquí, desde hace 14 años. Nunca hemos tenido problemas con nadie, sólo queremos pasar aquí unos días en tranquilidad”. Cuando les preguntamos por sus conocimientos respeto a la falta de acuerdo entre la empresa propietaria del camping y el Ayuntamiento de Llíria, el residente hace un sacude los hombros y señala: “La empresa nos ha dicho que falta una licencia y que la llevan pidiendo mucho tiempo. Yo no sé nada más; sólo sé que pago mi alquiler y que hay muchas otras familias que están incluso más preocupadas que yo: algunas han comprado casas prefabricadas y otras han comprado parcelas aquí, y no tienen otra vivienda a la que ir. ¿Qué les pasará, si clausuran esto?”.
Nos dirigimos a la entrada del camping, de donde sale otro residente en su vehículo. Le preguntamos por su situación: “Llevo aquí casi ocho años y tengo una casa prefabricada, que me costó cerca de 60.000 euros. Imagínate cómo me he quedado al saber que quieren cerrar el camping”. Le preguntamos cómo cree que se puede arreglar la situación: “Según dicen, el Ayuntamiento habla de una falta de permisos en este camping: yo creo que esos permisos se pueden conceder, si se alcanza un acuerdo. Que digan qué requisitos debemos cumplir, porque es muy duro echar a la calle a muchas familias que están aquí”. Y añade: “Ahora, eso que se ha publicado en medios de comunicación, de que esto es poco menos que un poblado de chabolas, sin ninguna higiene… eso es absolutamente falso. Sólo hay que echar un vistazo para ver que se está muy bien”. Visita al camping En un breve intervalo de tiempo han llegado otros habitantes del camping. Todos hablan educadamente, sin levantar la voz y sin interrumpirse… aunque se les nota molestos. Una señora asegura: “Aquí nunca ha habido quejas, hasta que hace poco se asfaltaron unos caminos que hay poco antes de llegar al camping, en una urbanización que está aquí al lado… y en la que, curiosamente, vive la concejala de Urbanismo. Desde entonces, todo son problemas”. También aparece ante nosotros un empleado de la empresa, que nos dice que no puede permitirnos pasar sin autorización del dueño. Conversamos con él y accede a telefonear “a su jefe”, quien finalmente le permite que accedamos al camping y tomemos fotos de cuanto deseemos. Le preguntamos por el número de familias: “Hay 150 parcelas ocupadas por sus respectivas familias. Si cierran esto, imagínate cuántas personas se verán perjudicadas”.
“El otro día vinieron de otro periódico y sacaron varias fotos, pero sólo publicaron una: la de una parcela que estaba siendo desmontada, porque los dueños no quieren problemas y han decidido marcharse. Pero como estaba la casa medio desmontada, parecía otra cosa... Y luego, en vez de explicarlo bien, en ese periódico dan a entender que esto es un montón de chavolas o un asentamiento infrahumano”. Y añade poco después: “¡Incluso quieren cerrar la piscina! Una piscina que lleva 40 años dando servicio, ahora quieren cerrarla. ¿Vosotros veis algún problema en esta piscina?”. La verdad es que, tras visitar una parte muy importante del recinto, con entera libertad y sin tutelas de ningún tipo, debemos admitir que se trata de un camping bastante corriente. Tiene sus aseos, sus casas prefabricadas, sus caravanas… todo parece estar bastante limpio y no se ve ningún indicio que apunte a una falta de higiene que haga peligrar la salud de los residentes. ¿Es esta la situación habitual en el camping? No tenemos motivos para pensar lo contrario, por lo que debemos concluir que no parecen válidas las motivaciones sanitarias alegadas por el consistorio. Otra cosa es, por supuesto, la carencia de licencias por parte de la empresa que posee el camping… Ahora todo se reduce a saber si será posible alcanzar un acuerdo satisfactorio para todas las partes implicadas. |
Comentarios
Se despide un campista que el miercoles se desplzarás hasta Liria para hacer una donación de sangre.
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