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 El encuentro que enfrentó al San Antonio de Benagéber CF contra el Atlètic Vallbonense quedó sin la disputa de los últimos 20 minutos del partido, cuando el marcador reflejaba un 2-1 a favor de los primeros, debido a que un jugador del equipo local agredió al árbitro, quien decidió suspender el partido en ese momento.
JGC
Hasta ese instante, el partido correspondiente a la jornada 26 (que debió disputarse el pasado 25 de abril) no había respondido a las expectativas creadas: se enfrentaban el cuarto clasificado, con escasas opciones de subir de categoría pero con una buena trayectoria a lo largo de toda la temporada; y el Atlètic Vallbonense, líder de la competición que llegaba a esta cita con la posibilidad de garantizar su presencia en la promoción de ascenso, en caso de sumar un punto. Pero ninguno de los dos equipos estuvo especialmente brillante en su juego.
El encuentro se disputó en el campo de tierra de San Antonio de Benagéber, que no favorecía el espectáculo... y el viento también deslucía cualquier posibilidad de que no se abusara del balonazo como principal recurso de ambos equipos. Peor era la actitud de una parte de los aficionados que asistieron al partido: desde el primer minuto, intentaron amedrentar al árbitro con comentarios amenazadores que estaban fuera de lugar y que, sin duda, sirvieron de caldo de cultivo para los hechos ocurridos mediada la segunda parte del encuentro: si a un equipo que se juega las posibilidades de seguir en la pelea por el ascenso se le inocula nerviosismo y violencia verbal desde las gradas, las posibilidades de que las pulsaciones de los jugadores se disparen aumentan por 10.
El equipo entrenado por Vicente Fuster, Fragua, logró adelantarse en el marcador gracias a un libre directo ejecutado por Blanco; el menudo delantero visitante engañó al portero local y envió el esférico al lado contrario del que éste esperaba, desatando la euforia entre los aficionados visitantes.
La parroquia local, sin embargo, comenzó a criticar cada decisión arbitral (independientemente de si era acertada o no), en medio de un clima de agitación creciente. Ni siquiera el gol de Bayona, en mitad del primer tiempo, sirvió para rebajar la tensión.
El partido cada vez estaba más caliente y el colegiado lo pasó mal para evitar que las cosas fueron a peor. Keko tuvo varias ocasiones para marcar, mientras que Pablo salvó, a bocajarro, un remate de un jugador local cuando parecía que iba a llegar el 2-1. Unos minutos antes, un fuerte remate de un jugador local fue repelido por el guardameta visitante, impactando el balón en el larguero y botando cerca de la línea de gol. El gol rondaba el área del equipo poblano cuando se llegó al final de los primeros 45 minutos...
En el inicio del segundo tiempo las cosas no cambiaron demasiado: conscientes de que el CDFB l'Eliana estaba echando una mano (en esos momentos, iba 1-2 en el estadio de la UD Paterna, en el partido correspondiente a la 29ª jornada), los jugadores del San Antonio de Benagéber CF decidieron volcarse sobre la portería rival.
El 2-1, sin embargo, llegó en una jugada aislada: un remate desde fuera del área no fue atajado por el cancerbero visitante y Dani, sin oposición, empujó el balón al fondo de la portería rival: la remontada del conjunto local se había consumado y sólo le faltaba dejar pasar los minutos, sin exasperarse, para haber dado un importante paso en la lucha por el ascenso.
Pero no pudo ser: había demasiada tensión en el ambiente; en un balonazo que se convirtió en contragolpe, el cancerbero visitante logró abortar la jugada tras salir de su área y despejar el balón hacia la banda. En esta acción, el meta poblano chocó contra el atacante local después de despejar el balón... y, en honor a la verdad, no nos pareció que la jugada fuera merecedora de expulsión, como reclamaba con vehemencia la hinchada local: no hubo intencionalidad de frenar al rival, sino de despejar el esférico; el delantero local no encaraba a la portería rival, sino en paralelo a la banda; y no existió la agresión. Por tanto, parece justa la tarjeta amarilla que le mostró el árbitro a Pablo.
El problema es que, en esos momentos, cada uno veía no lo que ocurría en el terreno de juego, sino lo que deseaba ver: a los aficionados, jugadores, técnicos y directivos del San Antonio de Benagéber CF les parecía un agravio mayúsculo que esta jugada no fuera castigada con tarjeta roja... probablemente, porque no la examinaban en sí misma, sino que tenían en cuenta otras decisiones anteriores (mucho menos trascendentes) en las que se habían sentido perjudicados.
Y es posible que se hubiera cometido alguna mala decisión arbitral antes; es posible que, en algún momento, el colegiado no acertara en lo pitado. Pero no lo es menos que, en estas categorías, no sólo el árbitro comete muchos errores: también los hacen los jugadores, en goles casi cantados o en pases aparentemente sencillos. Y lo que no puede justificarse, DE NINGUNA MANERA, es la violencia en nuestro fútbol.
Cuando los jugadores vieron que la tarjeta que le mostraba el árbitro al portero rival no era roja, sino amarilla, trataron de presionarlo con las habituales protestas que suelen darse en estos casos: no es algo extraño y no es especialmente censurable, mientras no pase de este punto (aunque tampoco es algo que se deba enseñar a los niños que empiezan a jugar al fútbol, precisamente). Pero las protestas fueron in crescendo y, probablemente, llegaron a ser excesivamente acaloradas; por ello, el arbitro tomó la decisión de expulsar a uno de los jugadores locales, Rei.
Y fue precisamente este jugador quien decidió agredir al árbitro, lanzándole varios puñetazos que impactaron en su rostro. Lo hizo en dos intervalos, pese a que varios de sus compañeros y algunos de los jugadores rivales trataron de impedírselo. El árbitro, tras ponerse fuera del alcance del agresor, decidió que el partido se paraba en este punto y que no seguía pitando.
La tensión se desató y hubo comportamientos injustificables entre algunos representantes del equipo local, así como por una parte de la afición local, que siguieron increpando al árbitro. Estos actos, que no pueden defenderse de ningún modo,también se repitieron contra el fotógrafo de InfoTúria, quien estaba ejerciendo su trabajo con absoluta ejemplaridad: había acudido al encuentro para hacer fotos con las que informar a sus lectores, y ningún energúmeno tiene derecho ni motivos para dirigirse a él de malos modos de forma amenazadora. Flaco favor hacen este tipo de aficionados a sus respectivos equipos, a los que dan una pésima imagen. Lo mismo puede decirse ante actuaciones como la de Rei, que en esta ocasión ha cometido un tremendo error que le ha perjudicado a él como futbolista y a su club. Esperamos y deseamos que esta clase de situaciones que tantas veces hemos criticado en otros equipos de fuera de la comarca del Camp de Túria no vuelvan a tener cabida entre nuestro fútbol.
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Comentarios
http://www.marca.com/2010/05/12/futbol/mas_futbol/1273656153.html y Cuatro noticias.
fue una incidencia en un partido puntual por los nervios que deberia de solucionarse con una sancioon
*Anonimo de Sab te tienen caladooo XD
SAB!!
Las amenazas al arbitro durante todo el partido del San Antonio y luego la cobarde agresión es muy patético.
Por cierto, me quedo con la imagen cuando llegó la Guardia Civil, y el jugador agresor y varios aficinados no tardaron ni 2 segundos en huir con el rabo entre las piernas....
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