“Después de luchar mucho tiempo hemos conseguido que comiencen las obras del colegio que estará terminado para la Navidad del próximo año”

Damián Ibáñez, exmilitante del PP del que salió al ver el “desmadre” en el Ayuntamiento para fundar su propio partido (UPdN), sostiene la vara de mando con su socio socialista Víctor Navarro, primer teniente de alcalde. Son una pareja de hecho política atípica basada en una “tolerancia” que se traduce en que en las calles del pueblo convivan el Corpus y Xavi Castillo. Presumen de cero despilfarro. Sus nóminas juntas suman poco más de 2.000 euros al mes, lo que en el caso del alcalde le lleva a ponerse el mono de trabajo y reparar fugas.

Por fin han arrancado las obras del colegio Emilio Lluch tras una década en barracones. ¿Qué fechas manejan con la Conselleria de Educación?
Damián Ibáñez: Después de haber luchado mucho tiempo, después de toda una legislatura trabajando con la conselleria y con el AMPA  hemos conseguido que se montara el colegio provisional aquí y que comenzaran las obras. El plazo de finalización es de un año y medio. Estará listo en Navidad de 2017.
En cuanto a las cuentas, han cerrado el ejercicio 2015 con un superávit de 3 millones de euros.
Damián Ibáñez: Un empeño del equipo de Gobierno desde que entramos en 2011 era bajar la deuda. Hicimos un plan de pago a los proveedores, un plan de ajuste y nos pusimos a revisar contratos. Hemos dejado a cero la deuda de 6 millones de euros con los bancos. Pero queda lo que pueda salir por sentencia de los “empachos urbanísticos” del PP.

¿Le ha condicionado su gestión la herencia recibida de los populares?
Damián Ibáñez: Cuando llego a la alcaldía no tengo dinero ni para gasolina. En la caja no había nada y salí a mendigar por los bancos. Me dejaron 500.000 euros para pagar las nóminas. Llegué a pagar farola si, farola no. Pensaba que no nos iba a volver a votar nadie y hemos conseguido volver a ganar y con más fuerza porque aplicamos cero despilfarro y el ciudadano lo entendió porque hemos sido transparentes en la gestión. Lo que no entendieron los vecinos fue que quisiera subirse el sueldo en esta segunda legislatura y tuvo que dar marcha atrás.
Damián Ibáñez: Hay que reconocer que cuando ganamos la segunda vez decidimos aumentarnos el sueldo, que era de 1.250 euros al mes (el alcalde) y 875 euros (el primer teniente de alcalde), pero ante la reacción del pueblo rectificamos y lo dejamos igual. El anterior alcalde cobraba 3.00 euros.

¿Cómo valoran la labor de IVIN, ex socio suyo, y ahora en la oposición con Compromís?
Víctor Navarro: Es el no por el no como respuesta. La denuncia es su única política. Tratan de malmeter entre vecinos del casco urbano y de las urbanizaciones.Los que dirigen el partido no son concejales, que se pongan en la lista y den la cara.  
Damián Ibáñez: Lo único que hacen es engañar y manipular a los vecinos. Van a salto de mata, son oportunistas, sin patria y sin bandera.

¿Qué cuestiones le plantean los vecinos en los desayunos de los martes?
Damián Ibáñez: Está siendo muy positivo. La lista es continúa. Había vecinos que no habían puesto un pie en el Ayuntamiento. Yo tiré el muro de hormigón en la puerta de la alcaldía y está abierta para todos.  Los desayunos están enfocados no a la queja particular, sino a colectivos. Siempre deben ser por lo menos tres personas y se pretende mejorar el pueblo, cambiar situaciones.

¿Qué les queda por hacer estos dos años?
Damián Ibáñez: Inaugurar el colegio, reparar el puente de Europa, terminar de renovar los parques, restaurar la fachada y el campanario de la iglesia parroquial como edificio más antiguo de Nàquera. Hacer un mirador en la Ermita y rutas de montaña en la Calderona.
En esas actuaciones interviene la Diputación, ahora que pueden elegir los alcaldes los proyectos.
Víctor Navarro: Estoy de acuerdo con el presidente de laDiputación de que es el alcalde es el que conoce el pueblo y sabe dónde tiene que gastar el dinero. Lo que no puede ser es como hacía Alfonso Rus. Aquí dijo que había llegado no Papá Noel, sino Papá Rus para regalarnos un campo de fútbol y aún estamos pagando nosotros el alquiler de las casetas y el césped.
Damián Ibáñez: Y eso que fuimos de los pocos pueblos que no tragamos con las LED porque no lo veíamos claro. No se podía tolerar que tuviéramos que comprar donde ellos me decían cuando aquí licitamos hasta las ruedas de los coches.

¿Cuál es el secreto de su  renovado pacto de gobierno pese a estar en polos ideológicos opuestos?
Víctor Navarro: Las políticas de derechas y de izquierdas son para Valencia y para España en un pueblo es el sentido común. Lo que nos hizo hacer este pacto  en 2011 era que Nàquera no podía estar en manos del PP más tiempo porque iba a la destrucción.  Por mucho que seamos de derechas y de izquierdas, el fin es que Nàquera tenga lo mejor y eso es lo que nos une.
Damián Ibáñez: Pero hay otra cosa que es la tolerancia y el respeto. Por ejemplo, l’Aplec ¿por qué no? Hay  gente de derechas y de izquierdas. En un pueblo caben todos. Si se hace una actuación como el otro día que vino Xavi Castillo, y soy de derechas y me han criticado los más radicales. Si no quieres ir a verlo no vayas. Pero también se hace el Corpus y mi corporación va y se critica, pero se hace. Las puertas de Nàquera están abiertas para toda la buena gente.  

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