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València la Vella, protagonista en la exposición sobre visigodos del Museo de Prehistoria

La muestra arrojará luz sobre uno de los períodos menos conocidos

Las piezas que han salido a la luz en el yacimiento de València la Vella de Riba-roja desde 2016 se podrán contemplar en la exposición sobre los visigodos en el entorno de València que se inaugurará a mediados de diciembre en el Museo de Prehistoria de la Diputació de València. Allí ya se podrán ver los hallazgos más significativos de València la Vella, además de los de otros yacimientos importantes del mismo período, desde el Palau del Pla de Nadal, también en Riba-roja, a los vestigios de la ciudad de València.

Después de cuatro campañas ya se empieza a conocer con cierto detalle la topografía de València la Vella, siempre enmarcada en el período que va desde la segunda mitad del siglo VI a finales del VII, a pesar de que, esporádicamente, aparecen algunos objetos anteriores, como unas monedas ibéricas y romanas, que podrían circular todavía en la etapa visigoda, o la figurita del buey de bronce, que parece ibérica. También se han identificado algunos fragmentos de cerámica del período islámico, pero siempre en los niveles superficiales.

Este verano ha tenido lugar la cuarta edición del Curso de Arqueología Cristiana y Visigoda de València la Vella en Riba-roja de Túria en el que han participado estudiantes y licenciados de universidades de Barcelona, Girona, Madrid, Málaga, Murcia, Rioja, València y Tarragona,Oporto y Roma dirigidos por Josep M. Macias, Esperança Huguet, Miquel Rosselló, Francesc Rodríguez, Karen Fortuny y Albert Ribera.

En esta última intervención se ha continuado la excavación de la zona detrás de la muralla, en la parte occidental del yacimiento, donde han aparecido dos grandes silos muy cerca de donde se encontró otro en 2018. En su interior se han recuperado varías cerámicas en muy buen estado de conservación, que han dado el mejor conjunto de vajilla hasta ahora recuperado en el yacimiento.

En la misma zona, en campañas anteriores, también se identificaron restos de fabricación de vidrio. Los hallazgos de esta zona suroeste, con un campo de silos para almacenar cereal y los indicios claros de actividad productiva, indicarían que sería una zona centrada en asuntos artesanales y económicos.

Comprensión del urbanismo

En el centro de la parte meridional se hizo una trinchera alargada para conocer la situación topográfica de esta nueva área de trabajo. Los resultados, aparentemente modestos, por la única aparición de dos muros de masonería paralelos, uno de un metro de ancho y el otro de 60 cm., fueron muy interesantes a nivel de la comprensión general de la organización urbanística y el sistema constructivo de la parte occidental del yacimiento, constituida en la actualidad por unas 2 hectáreas de terreno en pendiente dividida en toda una serie de bancales a cotas diferentes. La mitad oriental, por el contrario, de dimensiones similares, forma un espacio prácticamente plano.

Entre ambas paredes hay una especie de corredor que conecta directamente con una de las torres de la muralla. En relación con los muros se identificaron nivelaciones del terreno sobre la roca geológica. Su parte superior formaba la superficie de circulación del periodo visigótico. El muro más ancho, que no casualmente está al límite entre esta zona occidental más accidentada y la oriental plana, debe de ser la pared de una ancha terraza, planificada para la organización urbanística regular del asentamiento antiguo.

El margen actual se construyó paralelo y entre los dos muros descubiertos y con las piedras de los muros antiguos. Habría que suponer que la mitad occidental de València la Vella estaría formada por espacios terrosos, lo que habla de una arquitectura y un urbanismo muy estructurados y que, a estas alturas, solo empezamos a adivinar.

Un edificio emblemático

También se retomaron los trabajos en la parte septentrional, en la zona más alta, la denominada acrópolis, donde se conoce un edificio que ya había sido objeto de excavación en 2016 y, antes, en 1980. Ahora se trabajó en una buena extensión y se amplió el sector anterior. Se ha continuado descubriendo el buen pavimento de mortero de cal que ya se localizó hace tres años. También se ha comprobado que una trinchera de la Guerra Civil, con un trayecto de tipo de zigzag, lo cortó en un buen tramo. Los muros meridionales del edificio ya se encontraron en 2016 y esta campaña se ha identificado otro muro, muy deteriorado por el cambio de nivel del cerro, que cerraría la parte oriental.

Otro muro visible, todavía para investigar, podría delimitar la parte septentrional. De momento, no hay ningún indicio de su final hacia el oeste, a pesar de que toda la zona forma una elevación alargada en dirección este-oeste y más estrecha en sentido norte-sur. A pesar de que sería un poco prematuro proponer una identificación por el edificio que corona la acrópolis y domina visualmente todo el yacimiento, un buen tramo del Turia y del entorno general, parece evidente que sería de carácter público y uno de los más importantes de València la Vella. Probablemente, la próxima campaña se podrá proponer su identificación.

Por otro lado, se han hecho trabajos de limpieza de la vegetación intrusiva que está afectando a todo el yacimiento y que poco a poco va escondiendo y deteriorando con sus fuertes raíces los restos arqueológicos. Gracias a esto, se ha liberado una de las torres de la muralla, la mejor conservada, que ya hacía años que no era visible.

Como objetos destacados, hay que mencionar el conjunto de cerámicas recuperadas en los silos, varías decenas de monedas, la mayoría de bronce y alguna de plata, y una pequeña figurita de un buey de bronce.

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