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Robert Raga (PSPV), alcalde de Riba-roja

Robert Raga, alcalde de Riba-roja de Túria en rueda de prensa

Hace justo un año, en las elecciones municipales del 26-M, fueron elegidos o reelegidos como alcaldes de sus pueblos. Hoy afrontan un primer tramo de esta nueva legislatura marcado por la pandemia del coronavirus. Desde el confinamiento lanzamos las mismas preguntas a cada uno de los responsables políticos de los municipios de Camp de Túria para hacer una radiografía de la comarca en plena crisis sanitaria y económica y conocer cómo se preparan para la desescalada anunciada por el Gobierno a partir de este mes de mayo.


¿Qué medidas se han adoptado para hacer frente a la crisis del coronavirus?

Hemos articulado un importante paquete de medidas dentro del programa ‘El teu Ajuntament amb Tú’ con el objetivo de acompañar a nuestros vecinos en su día a día, dentro del estado de alarma declarado por el Covid-19. Analizamos desde el primer momento las necesidades que surgieron con esta pandemia y nos pusimos manos a la obra. Para ello habilitamos un teléfono único (96 277 00 62) desde el que hemos gestionado estos servicios, el apoyo psicológico, el reparto de mascarillas, el reparto a domicilio, el servicio de catering social o la entrega de deberes a casa, entre otros muchos.

¿Qué impacto ha tenido en el municipio?

El impacto del Covid-19 en la población ha sido importante. Es cierto que desconocemos el número de personas afectadas por esta enfermedad, puesto que la información la dispone Salud Pública y no la comparte con los municipios. La coordinación con el Centro de Salud ha sido constante y hemos puesto a su disposición todos nuestros medios para una mejor atención. Habilitamos siete líneas telefónicas para incrementar la comunicación entre pacientes y personal sanitario e instalamos una carpa para posibilitar el triaje de posibles enfermos de coronavirus.

A nivel social, el confinamiento ha tenido consecuencias psicológicas relevantes. Así lo constata el balance del servicio de atención psicológica que ha recibido más de 450 llamadas el primer mes. Al margen de ello, algunos vecinos más vulnerables han requerido de ayudas económicas de emergencia, alimentación y asistencia domiciliaria.

A nivel económico, el mayor problema reside en los comercios y autónomos que han tenido que cerrar como consecuencia de esta situación, así como aquellos que han visto mermados sus ingresos. Pero, afortunadamente, nuestro sector industrial es eminentemente logístico, el 63% de las empresas mantienen su actividad, ya que muchas se dedican al sector agroalimentario y de transferencia de mercancías con el Puerto de Valencia.

La desescalada me preocupa, la vuelta a la normalidad junto a la inexistencia de vacuna se puede traducir en un repunte en el nivel de contagio

¿Qué fortalezas y debilidades como pueblo ha hecho aflorar esta crisis?

Esta crisis ha permitido que nos conozcamos mejor. Las familias están más unidas que nunca y conectadas con el resto a través de la tecnología. Es un cambio muy importante en nuestra forma de relacionarnos. Además, la diversidad de nuestra economía, -comercio, industria, pymes-, nos ha permitido aguantar bastante bien la crisis. A ello hay que unir la solidaridad de nuestros vecinos y vecinas. Cuando se quiere, se puede. Un ejemplo real han sido las más de 23.000 mascarillas confeccionadas por 80 voluntarios o la desinfección de nuestras calles realizada por agricultores y tractoristas. Y una gran fortaleza, sin duda es la conexión con las grandes vías de comunicación, la A3, la A7, el Aeropuerto y el Puerto, lo que nos permitirá una pronta recuperación.

Respecto a las debilidades, hemos visto la necesidad de reorganizar la estructura del Ayuntamiento. No estábamos preparados a nivel tecnológico para garantizar el teletrabajo del personal ni con la suficiente versatilidad en los perfiles que requiere esta crisis. La administración es muy rígida, pero esta debilidad se convertirá en una oportunidad en el futuro. Nuestros servicios públicos deben mejorar también. Tenemos 12 núcleos residenciales con distancias de hasta 10 kilómetros, núcleos diseminados, el casco urbano y una zona industrial. Esta dispersión nos ha dificultado las acciones llevadas a cabo que requieren de una urgencia.

¿Cómo va a ser la desescalada?

Hasta ahora hemos hecho un buen servicio de prevención y atención a nuestros ciudadanos, pero ahora hay que abordar las medidas económicas que ayudarán a los sectores más afectados a ver minimizados los efectos de la crisis. La desescalada me preocupa, la vuelta a la normalidad junto a la inexistencia de vacuna se puede traducir en un repunte en el nivel de contagio. Por ello, nuestra atención estará fijada en la población más vulnerable, nuestros mayores, nuestros pequeños, los bares, la cultura. En definitiva, planificaremos y trabajaremos de forma transversal con todas las áreas para buscar las mejores propuestas.