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“Correr descalzo 526 km ha sido más fácil que encontrar empleo”

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Juan Manuel Darijo, desempleado de 59 años de Benaguasil, completa el Camino por la dignidad

Juan Manuel Darijo, un vecino de Benaguasil en paro de 59 años, ha corrido descalzo, solo y con una mochila de 10 kilos a la espalda, los 526 kilómetros que separan la ermita de la Montieleta y la de San Quirce de Taüll. Una ruta que ha bautizado como ‘Camino por la diginidad’ de los parados de más de 50 años.

Ha tenido que soportar dolor, calor, sed y soledad a lo largo de las 18 etapas maratonianas que ha cubierto corriendo sin zapatillas desde su pueblo hasta los Pirineos con el objetivo de reivindicar la valía de las personas que como él están en las listas del paro pasados los 50.

Juan Manuel Darijo ha cumplido en pleno ‘Camino por la diginidad’, como ha bautizado el trayecto que separa la ermita de la Montelieta de la de San Quirce de Taüll, los 59 años y a su regreso a Benaguasil el pasado 7 de septiembre asegura tajante que “ha sido más fácil correr descalzo 526 kilómetros que encontrar un empleo”.

El objetivo de este reto no era personal ni deportivo, sino dar visibilidad al drama de miles de españoles de más de 50 años que, como él, llevan años sin trabajo y para los que firmar un contrato es una misión casi imposible. “No he hecho esto para encontrar un trabajo”, afirma, sino por dar un “toquede atención” a los políticos, que son los que legislan, y a los empresarios, que son los que contratan. También a su colectivo, a los propios parados, para que no se queden en casa, para que se muevan y se reciclen y, sobre todo, para que crean en sí mismos. “Si yo con 59 años he llegado hasta los Pirineos, cualquiera puede lograr lo que se proponga con esfuerzo. Lo que no vale la pena es quedarse en casa sentado en el sofá mientras no puedes pagar la hipoteca y los gastos. Hay que reciclarse, pelear. Por lo menos que lo intenten”.

De ahí que este vecino de Benaguasil ,que se quedó sin empleo cuando cerró la fábrica de Lois en la que trabajó durante 32 años, buscara una prueba que pareciera un muro, que es como él siente la búsqueda de trabajo después de enviar miles de currículums que las empresas tiran atrás al ver las cifras de la edad. “La sensación que tenía durante el camino en etapas de más de 40 kilómetros cuando llevaba 10 horas por la carretera es que es estás ante un muro, que no avanzas. Pero he demostrado que ese muro se puede superar”.

A lo largo del camino también ha tenido tiempo de pensar, -”caminando se te viene todo a la cabeza”- de hablar con los vecinos de los pueblos que ha atravesado, mayores que están en su misma situación, pero también jóvenes. “El reto habrá valido la pena si la gente se conciencia de la realidad. La llegada no el final, sino el principio”.

A nivel personal la experencia ha sido “muy buena”. Se encuentra bien psíquica y físicamente. “Los pies son los que más sufren” al correr descalzo, pero lo hace habitualmente desde hace dos años. “Empecé poco a poco, primero andando y es como más a gusto corro. Es una forma de sentir por donde pisas”.

Tras este reto, ha retomado su vida habitual, donde el deporte y la solidaridad ocupan una parte importante, además de la búsqueda de empleo. Miembro de Corredores Anónimos participa en carreras solidarias, es uno de los mayores donantes de sangre de la Comunidad y tiene acogidos a 30 perros de una protectora de Llíria a los atiende a diario.

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