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Comunicado del personal de mostrador del centro de salud de Riba-roja

centro de salud de ribarroja

El personal que gestiona la actividad del mostrador del centro de salud de Riba-roja quiere poner de manifiesto la estresante situación laboral que está sufriendo en el desempeño de sus funciones a través de los siguientes hechos:

-Que la demanda de atención telefónica ha aumentado exponencialmente ante la situación actual que estamos viviendo. Esto se debe en gran medida a que la mayor parte de asistencia sanitaria y administrativa se gestiona a través de este medio.

-Que la población total de nuestro municipio asciende a 23.100 habitantes (datos referidos al año 2019). Dado el número de ciudadanos censados más los desplazados, el número de trabajadores asignados al Centro resulta insuficiente para atender a las demandas de los mismos.

-Que se recibe diariamente agresiones verbales entre las que se incluyen juicios y críticas de forma humillante o grosera, desprecios, apelativos humillantes o denigrantes, acusaciones, insultos, gritos, injurias, amenazas hacia su persona y entorno familiar, y todo tipo de exabruptos. Este maltrato verbal viene dado por parte de pacientes, familiares de enfermos o usuarios, al personal de mostrador ya que éstos son las primeras personas con las que tienen contacto a su llegada al centro sanitario.

Estos hechos han desencadenado las siguientes consecuencias:

-Las agresiones verbales producen un daño emocional invisible
-Se genera una alta exigencia emocional consistente en tratar con usuarios que muestran sus quejas o enfados de forma inapropiada y con violencia
-En el momento de la agresión verbal, la persona sufre un gran estrés por la situación. Si ésta se repite de forma frecuente, acaba generando un trastorno de ansiedad y pánico.

-La dignidad y la autoestima de los trabajadores se ven dañadas por la persona que ejerce la violencia, que considera que tiene la “autoridad” o el “privilegio” de poder atacar de este modo a otro ser humano.

-Es fundamental recordar que los empleados públicos han sido objeto de una campaña de desprestigio cuestionándose su trabajo, competencia, cumplimiento de las tareas…

Es por todo lo referido, que se proponen estas alternativas:

-Difundir a todos los ciudadanos/as la necesidad de un cambio bidireccional para la mejora del trato y la relación usuario-servicio de salud.
-Informar a los usuarios, a través de folletos u otros medios de difusión, de sus derechos así como de sus deberes.
-Contratar personal de seguridad en todas las instituciones.
-Colocar cámaras de vigilancia en los centros sanitarios.
-Dotar a los centros sanitarios del personal suficiente para poder atender al paciente y acompañantes en las mejores condiciones.
-Situar en lugares visibles, carteles de advertencia en los que claramente se avise de que habrá “tolerancia cero” con todo tipo de violencia hacia cualquier trabajador del centro.
-Superar, necesariamente, la tendencia a asociar la violencia con la agresión física. El concepto debe ser más amplio, no sólo pegar, golpear, empujar…, sino que debe incluir otras conductas susceptibles de violentar e intimidar a quien las sufre

Todo lo expuesto nos lleva al último punto que seguidamente detallamos como reflexión final:

Es esencial considerar la dignidad como un atributo del ser humano, es lo que le otorga valor a las personas por el hecho de serlo.
Todos los seres humanos tienen igual grado de dignidad. Eso quiere decir que un ser humano no puede nunca convertir a otro en un mero instrumento al servicio de sus objetivos. En caso de hacerlo, estaría menoscabando su dignidad.

El respeto es una de las bases de la convivencia y consiste en valorar a los demás, considerar y reconocer la dignidad de cada persona como tal. Es por tanto, un derecho que todos tenemos y una obligación en nuestro comportamiento con los demás.
Resulta indudable que nadie está dotado del derecho a insultar, menospreciar o denigrar a otra persona. El fundamento de toda sociedad debe ser el respeto entre los ciudadanos. Por esta razón, si existe violencia verbal, es imprescindible poner límites y denunciar la situación.

El abuso verbal no deja moratones ni heridas, pero es también un tipo de maltrato y agresión. Con el agravante de que resulta más difícil de detectar.
Así, por todo lo declarado y argumentado, el personal que atiende el mostrador del Centro de Salud de Riba-roja de Túria, solicita que sean tenidas en consideración su situación laboral así como sus demandas de solución.

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