“Muchos invierten más en la parranda que en la falla: olvidan que la fiesta es el monumento”

Enrique García, artista fallero afincado en la Pobla de Vallbona

Es de Valencia, pero lleva más de 20 años viviendo en la Pobla de Vallbona. Empezó joven a ejercer como artista fallero y sus más 25 años de trayectoria le han dado para mucho. Enrique García (52 años) empezó plantando en Valencia y llegó pronto a los pueblos de la comarca del Camp de Túria. Ha trabajado en la Falla del Carmen de l’Eliana, en la Falla Picador de Benaguasil, también en la Falla Campamento de Paterna y en la Falla Plaça de l’Hort de la Pobla, donde ha conseguido 11 premios consecutivos y dos ninots indultats.

¿Cómo empieza en el mundo de las fallas?
Empecé a los 12 años como aprendiz y en 1983 me puse por mi cuenta. Lo que más me gusta de mi trabajo es que no es como una empresa en la que haces mil cajas de cartón en cinco minutos. Aquí pintas, lijas, creas… haces de todo. Este oficio para mí es precioso, hago lo que me gusta y me pagan. No puedo pedir nada más.

¿De qué pasta está hecho un artista fallero?
Este oficio requiere de una fuerte vocación. Te tiene que gustar, si no estás perdido. He tenido aquí a gente trabajando que con verlos he sabido que venían por venir. Lo que necesita un artista fallero es sentir lo que hace.

¿Cómo es trabajar con bocetos de Pedro Santaeulalia?
Es una maravilla porque son piezas muy buenas, y eso se nota. La gente lo compra enseguida, es muy atractivo. Normalmente hago las fallas muy grandes, porque si son piezas pequeñas se pierden en la calle, no se ven. La gente quiere un monumento grande para que llame la atención.

¿Se puede vivir de este oficio?
Sí, pero tampoco te creas que ganamos el oro y el moro. El jornal es un poco más alto, pero hemos notado estos tiempos que corren. Al final vas aguantando. Es que todo es mano de obra, es artesanal. Yo solo tengo un aparato de lijar y uno de cortar madera. El resto se hace a mano, entonces invertimos mucho tiempo porque son muchos factores los que hay alrededor de la creación de una falla.

¿Cuánto le lleva hacer una falla?
Depende de las proporciones de la falla, pero aproximádamente unos tres meses en los que no paras, porque mientras dejas una que se seque empiezas la otra. Yo termino de hacer una falla porque hay un día de entrega, porque al que es artista siempre se le ocurren cosas nuevas. Piensas… ¿y si meto ahora a la Susana Díaz aquí? O a este de Podemos. No pararía. Aunque el corcho nos ha quitado faena, en contra del cartón, porque el cartón se reblandece, le salen bultos. El corcho es un material compacto que puedes dejarlo perfecto. Lo único que no me gusta es cuando se quema, que solo ves humo negro. Cuando las fallas eran de madera verlas quemar era una maravilla. Llevo años sin ver una cremà… pero bueno, nos adelanta el trabajo y las fallas pueden ser más altas.  

¿Cómo es el sentimiento fallero en Camp de Túria?
Aquí es una pasada. Benaguasil es cien por cien fallero, y tienen un pique con ganar el primer premio que es bestial. Un año hasta llegaron a pegarse. Pero al igual te digo Paterna o l’Eliana. Y hay muchas fallas que son una pasada, porque las comisiones valoran de verdad el monumento. Es que hay barrios en los que en lugar de una falla podrían montarse un taller de gastronomía: solo se mira por tener un buen whisky dinero para ir de parranda todos los días. Luego ves el monumento y… para qué te voy a contar. Yo siempre he estado en contra de eso y hay gente que piensa que para qué invertir en la falla si luego se va a quemar. Olvidan que la fiesta es la falla, es el monumento. ¿Tú sabes las familias que viven de este trabajo?

¿Qué va a suponer la declaración de las Fallas como Patrimonio de la Humanidad?
Va a haber un cambio porque las instituciones, como Diputación de Valencia, el Ayuntamiento de Valencia… recibirán subvenciones y podrán invertir para darle más bombo a las Fallas. Con la declaración de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad se debería valorar más el monumento. Los clientes que yo tengo en Paterna, l’Eliana y Benaguacil miran de verdad por la falla, nada de cachondeo, y se lo curran. Eso tiene que ser así.

¿Cómo se trabaja con comisiones falleras locales?
Yo estoy muy a gusto. Además ven las piezas que son buenas y te recompensan. Te ves arropado y te miman porque valoran tu trabajo. Eso se nota en las fallas de los pueblos. Hasta hace ocho años plantaba en Valencia, pero allí les gusta más que le lleves la falla. Aquí es diferente, son más cercanos y colaboran mucho más. Me quitan un montón de mano de obra porque son ellos los que vienen a por la falla, si no tendría que duplicar mi equipo. Yo estoy muy contento con las comisiones con las que he trabajado.

¿Planea seguir trabajando para fallas de la comarca?
Desde luego que sí. En la comarca del Camp de Túria hay mucho sentimiento fallero y me gusta la relación con las comisiones falleras. Quizá vaya rodando de pueblo en pueblo para ir cambiando de aires y afrontar nuevas oportunidades, pero por ahora me quedo aquí.

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