“Espero que este verano se ande por la vía verde”

Manuel Martínez alcalde Gatova

Manuel Martínez (Contigo), alcalde de Gátova

La pandemia le ha llevado a plantearse una tercera candidatura como han hecho otros alcaldes de la comarca que se pusieron un tope de ocho años?
En el discurso de investidura ya dije que no iba a repetir y lo mantengo. Yo creo que ocho años de mi vida ya está bien. La gente ya puede ver si hemos cambiado la dinámica anterior y comparar cómo estaba el pueblo hace siete años y como está ahora.

¿Y cómo está ahora el pueblo?
Creo que en estas dos legislaturas Gátova ha pegado un cambio muy grande. Se ha hecho un pueblo visible. Gátova está en el mapa y creo que la calidad de vida es mucho mejor que la que teníamos hace ocho años. Las posibilidades que tiene una persona en Gátova son mucho mayores que hace ocho años. Aún queda por hacer, con el hándicap de ser pequeños y estar un poco apartados, pero en calidad de vida no tenemos nada que envidiar nada a nadie y la gente va viendo que se pueden hacer cosas. Antes era todo ‘no’.

¿Qué es lo que le lleva a dejar el cargo en 2023, a pesar de haber mejorado los resultados en 2019?
Es algo que tenía meditado. Son muchas horas, muchas cosas a las que no llegas, en la administración se está haciendo muy difícil avanzar hasta para licitar una obra, se ha alterado todo. En algún momento hay que decir hasta aquí hemos llegado y mi familia es lo primero y también está mi trabajo en el instituto.

Su renuncia a la reelección ¿implicará también su marcha de la política?
Si algún compañero de partido quiere seguir, yo seguiré. Daré un paso a un lado y me brindo para ayudar a lo que haga falta.

¿Hay relevo en Contigo?
Nadie es imprescindible. Tiene que haber otra persona que quiera dar el paso adelante. No lo sé. En cualquier caso ahora es algo que de momento ni se ha hablado. El año que viene se tendrá que abordar. La política está muy mal valorada y trae más problemas que otra cosa, incluso a la familia, que también sufre. Por eso este debería ser un puesto que cada cierto tiempo habría que ir cambiando o que estuviera debidamente remunerado pero por ley. Si eso estuviera regulado, sería más sencillo, incluso hasta profesionalizarlo. Entonces igual gente que vale se podría presentar.

En su caso no ha cobrado sueldo como alcalde.
Nada. Cobro 30 euros por asistencia a los plenos. Incluso lo rebajé de 40 a 30 euros para equipararlo con el resto de concejales. Cuando entré había 6.000 euros en dietas y 3.000 para kilometraje y bajé a 1.000 y 600 euros, aunque he cobrado una vez el kilometraje y una dieta.

Además de no costarle un euro al Ayuntamiento ha pagado la deuda heredada.
Hemos acabado de pagar lo que quedaba de un préstamo de 270.000 euros más las basuras de varios años con lo que nos encontramos al entrar. Ya está liquidado y tenemos la deuda a cero y un superávit de 200.000 euros con los que se han pagado imprevistos como a los trabajadores de la Diputación.

Y sin subir los impuestos ni las tasas municipales.
Desde el año 2015 no hemos subido ni un solo impuesto municipal. Al contrario, hemos eliminado la tasa de terrazas por la pandemia. Hemos saneado el Ayuntamiento sin subir un solo euro a los contribuyentes y eso quien me lo discuta solo tiene que presentar las pruebas. Hemos tenido problemas con el agua, pero no ha repercutido en el recibo, lo está asumiendo el Ayuntamiento.

¿Se le quedará alguna asignatura pendiente?
A mí lo que me duele que no voy a llegar a hacer es el polideportivo. Sí que vamos a hacer la vía verde desde el pueblo hasta la piscina municipal. Si todo va bien espero que este verano se ande por la vía verde. Estamos rematando el proyecto y va a ser un buen empuje para dinamizar la piscina. El siguiente paso es hacer el polideportivo en esa zona. Ya tenemos los terrenos expropiados, pero el problema es que son agrícolas y hasta que no se apruebe el Plan General no se puede actuar. Si se acaba antes lo meteremos en el plan de inversiones 22-23 y si no tendremos que hacer otras cosas. Esa es la espinita que se me quedará clavada.

En el otro lado de la balanza se ha puesto en marcha el comedor escolar y se han creado ayudas para las familias.
Eso es lo que más te llena. Lo acabaré valorando cuando acabe. Cuando estás en el día a día solo vemos lo malo, pero cuando salgamos nos va a quedar lo bueno. En cualquier caso no me toca decirlo a mí. Eso la gente lo valorará cuando toque. El comedor escolar es muy importante para que las familias se puedan ir a trabajar, igual que el bono bebé y el bono escolar que supone una ayuda para las familias con menores de entre 30 y 50 euros al mes.

Una de las decisiones que generó más polémica fue la apertura del centro de menores, cuando en otros municipios de la comarca los rechazaron. ¿Cómo está funcionando?
Fuimos muy valientes y eso lo diré siempre porque nos la jugamos en época de elecciones. Pero lo teníamos tan claro porque ayudamos a los niños y al pueblo. Todo era bueno para Gátova y para los niños. Se han creado nuevos puestos de trabajo -hay 40 trabajadores- el comercio local se benefician y ayudamos a personas que lo necesitan en un entorno adecuado.

Gátova se ha mantenido durante la pandemia como un municipio prácticamente libre de covid con cero casos activos como ahora. ¿Cómo ha afectado la crisis sanitaria?
La posición es muy complicada porque si no haces te critican y si haces y pasa algo eres el responsable. Hasta ahora la mayoría de las actividades se realizan al aire libre y vamos poco a poco retomando la actividad. El año que viene será prácticamente normal en cuanto a la planificación de actividades. En el tema de las obras se ha hecho un cuello de botella, se presentan muchas empresas y los materiales han subido.

Una de sus preocupaciones ha sido la población. ¿Ha servido el covid para atraer a esa gente que ha salido de las ciudades?
Hemos mejorado. Hemos pasado de 364 habitantes a 440, según el padrón. Somos más por supuesto, pero hay mucha gente que vive en el pueblo y que sigue empadronada en otros municipios. Con la pandemia se ha mirado más hacia el mundo rural, pero creo que es algo temporal. El ser humano se olvida rápidamente de las cosas. Cuando pase volveremos a estar como estábamos y si las administraciones no toman cartas en el asunto los pueblos van a quedar desiertos.

¿Cree que todavía está el riesgo de que se vacíen los pueblos como Gátova?
Claro que sí. Con la pandemia hemos girado la cara y hemos visto que existe vida ahí, pero el riesgo está. Solo hay que ver las cifras. Nosotros hemos aumentado en padrón pero hay pueblos que siguen perdiendo. Se ha tendido a ir a la urbanización, a las segundas residencias, pero llegar hasta un pueblo y que se convierta en primera residencia cuesta más. Creo que de momento no estamos en eso y dentro de un par de años volveremos a estar como antes. Sostenibilidad y tecnología es el prisma que ayuda a los pueblos, pero la tendencia no se ha revertido.

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