Visitas guiadas al yacimiento Pla de Nadal en su 50 aniversario

pla de nadal

El Ayuntamiento de Riba-roja ha organizado visitas guiadas al yacimiento visigodo del Pla de Nadal con motivo del 50 aniversario de los primeros vestigios de lo que fue en su día una villa única en Europa y que sirvió de refugio particular tras la derrota militar de los visigodos ante los musulmanes.

El yacimiento se descubrió en unas actuaciones en 1971 para plantar árboles en unos terrenos agrícolas de este área de Riba-roja salieron a la luz hallazgos de una villa en la que habitó el duque Teodomiro y su mujer Teodora.

Numerosas estructuras del yacimiento arqueológico del Pla de Nadal han perdurado desde su descubrimiento y que reflejan los años de esplendor del palacio visigodo único en toda Europa y que ha servido como un punto de referencia y de inflexión en el estudio histórico de una de las civilizaciones que marcaron el futuro en el continente, según fuentes municipales.

Los años de trabajo de prospecciones y de excavaciones llevadas a cabo durante tiempo en el Pla de Nadal permitieron rescatar más de 900 piezas que forman parte de la riqueza escultórica y arquitectónica que, tras los pertinentes trabajos de limpieza y estudio, pasaron a formar parte del Museu del Pla de Nadal en el que se pueden contemplar.

Entre 1981 y 1989 se produjeron los primeros trabajos y estudios detallados de la arqueología de la zona que, posteriormente, desembocaron en una zona de encuentro y análisis para los expertos en arqueología y especialidades análogas.

Esta circunstancia permite trazar las primeras hipótesis sobre la existencia de un estamento nobiliario que dejó su impronta sobre los vestigios hallados en la zona gracias a los trabajos realizados año tras año.

Una distribución arquitectónica formada por dos plantas y con una altura que superaría los doce metros en total permitieron forjar a Teodomiro y a su mujer en una fortaleza de defensiva ante cualquier embestida foránea, a la que se unió la existencia del río Túria y la cercanía del puerto de València como salida natural al mar y, por tanto, nexo de comunicación con el arco mediterráneo.

La importancia de este yacimiento arqueológico quedó salvaguardado de cualquier posible actuación urbanística con la declaración como BIC en el año 1991.

La parte superior del yacimiento alberga un aula dominical con numerosos elementos escultóricos tallados al estilo visigodo mientras que en la planta baja existe una zona con rasgos rústicos destinados al almacenaje de grano, vino y aceite en la bodega que se habilitó en este lugar por mandato de los nobles propietarios que durante años habitaron en él. 

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