«El fin del confinamiento podría hacernos no sólo salir de casa, sino también de la caverna»

Abril Millan con maquina de coser

Abril Millán, diseñadora y artesana de muñecas


Continuamos con las entrevistas desde casa que iniciamos en marzo para conocer de cerca, aunque desde la distancia impuesta por el coronavirus, a vecinos de la comarca. Charlamos con Abril Millán (42 años), diseñadora y artesana de muñecas de tela confeccionadas de manera manual y ecológica. Desde su casa en l’Eliana nos cuenta como está viviendo el confinamiento que aprovecha para aportar su grano de arena confeccionando mascarillas con la máquina de coser de su abuela, que le enseñó las técnicas básicas de costura.

¿Qué es Pepita Calabaza?

Es mi pequeña marca de muñecos de tela, diseñados y cosidos por mí. Sobretodo creo pequeños animales y sus complementos de ropa en los que combino los tejidos naturales junto a otros antiguos o reutilizados. También aplico técnicas como el bordado, el punto o mis propios experimentos con el teñido natural.

https://www.instagram.com/p/B-fiE5honMB/

¿De dónde te viene el pasión por lo artesanal y la costura?

Antes de dedicarme al textil trabajaba como restauradora de objetos antiguos y realizaba dorados al agua, con la misma técnica empleada siglos atrás. Así que de una u otra manera siempre me he dedicado a lo artesanal. El interés por lo textil me viene de mi abuela, que me enseñó las técnicas básicas de costura, bordado, punto o ganchillo. De hecho la máquina de coser que utilizo es la de ella. Mi atracción por el bordado viene sobretodo de mi bisabuela, a la que no pude llegar a conocer pero nos dejó unos trabajos increíbles; era una excelente bordadora.

Mi abuela, que me enseñó las técnicas básicas de costura, bordado, punto o ganchillo

¿Participaste en ‘Jo si sanitat universal’ que es movimiento civil?

Era un grupo de acompañamiento a personas sin tarjeta sanitaria que formaba parte de un movimiento de desobediencia civil al Real Decreto 16/2012, que supuso una ruptura del sistema sanitario universal. Esto significa que dejó sin cobertura médica a inmigrantes en situación irregular, pero también a otros colectivos como aquellas personas que obtuvieron su permiso de residencia por reagrupamiento familiar. Con el grupo de acompañamiento se pretendía garantizar el acceso a la atención sanitaria de las personas excluidas, venciendo obstáculos burocráticos y sobretodo contando con la importantísima posición crítica y objetora del personal médico.

¿Siguen habiendo situaciones de exclusión sanitaria? ¿De qué forma puede afectar en la situación de pandemia actual?

A pesar de que en 2018 se reformó ese decreto en un intento de vuelta a la universalidad, con el que garantizar el acceso al sistema público de salud de todas las personas, la realidad es que existen  barreras burocráticas que provocan que se sigan produciendo situaciones de exclusión. Un buen ejemplo de ello son las dificultades que tienen algunas personas para conseguir un certificado de empadronamiento, a pesar de llevar años viviendo en España, sin el cual les es imposible obtener la tarjeta sanitaria. Un sistema sanitario universal es básico para poder abordar problemas de salud pública como la actual pandemia. Si dejas fuera del sistema a una parte de la población, se hace mucho más difícil la contención y el control de este tipo de enfermedades contagiosas.

Un sistema sanitario universal es básico para poder abordar problemas de salud pública como la actual pandemia

¿Cómo pasas el confinamiento?

Aunque tengo mi tienda online a medio gas y con los envíos paralizados hasta que pase lo peor, sigo cosiendo y creando. Por otro lado, estoy colaborando en la confección de mascarillas no homologadas para donarlas a colectivos no sanitarios. Así que estoy bastante ocupada. En los “ratos libres” mi pareja y yo hacemos ejercicio, vemos pelis o cocinamos.

¿Sigues alguna rutina?

 Mi pareja está teletrabajando, así que seguimos unos horarios fijos. Por la mañana trabajamos, él en su ordenador y yo cosiendo. Después de comer, suelo dedicar un rato a bordar. Y antes de cenar hacemos un poco de ejercicio en casa, sobretodo yoga.

Un libro, película, serie o música que le sirva y que recomiende para estos días extraños.

Ahora mismo estoy acabando de leer un libro que me prestó una amiga, La Buena Tierra, de Pearl S. Buck. Me está gustando. Y si tengo que recomendar algo sería La Caverna, de Saramago, que leí recientemente y no puedo quitarme de la cabeza. De hecho, lo que estamos viviendo parece el escenario de una de sus novelas. Estoy poniendo mucho mis discos de los Kinks, reconozco que soy muy fan y que me ayudan a pasar mejor el confinamiento, y bueno, en general estoy escuchando mucha música, de toda clase. Hoy le tocaba el turno a Sam Cooke. En cuanto a series, hemos empezado a ver The New Pope y parece que nos va gustando tanto como la anterior.

tela ecológica

La vida nos ha cambiado a todos, se ha abierto un paréntesis que no sabemos cómo ni cuándo se va a cerrar. En tu caso ¿Qué es lo que echas de menos de lo anterior?

Cosas muy cotidianas. Por supuesto, estar con mi familia y quedar con amigos, pero también los paseos en bici, ir al cine o a cenar a un bar. Creo que lo primero que haga cuando pueda salir será dar una vuelta en bici libremente.

Dicen que no se puede evitar lo que nos pasa, pero que sí podemos decidir cómo llevarlo. ¿Cómo lo llevas?

Bastante bien, estoy bastante entretenida durante el día, siempre tengo algo que hacer. Aunque me preocupa la situación, y la incertidumbre de no saber lo que va a pasar me genera un poco de ansiedad. Pero también pienso que estamos pasando por lo peor y que a partir de ahora iremos teniendo mejores noticias cada día.

Buscar responsables ahora no tiene sentido, probablemente casi todos los somos

También que de todas las experiencias negativas se puede extraer algo positivo, salir reforzado ¿con qué se queda de lo que ha traído esta situación?

Con todos los ejemplos de solidaridad y de apoyo mutuo que estamos viendo. Eso da mucha esperanza.

¿Sales al balcón-terraza a las 8 de la tarde para aplaudir?

Sí, solemos salir todos los días a aplaudir, aunque donde vivimos no hay mucho vecindario.

¿Crees que se ha gestionado bien esta crisis?

No me considero capaz de juzgar algo así, creo que es muy difícil saber qué decisiones son las más acertadas, aunque sí que creo que se podría haber decretado el estado de alarma unos días antes, cuando empezaron a dispararse los contagios. Creo que todos los países han infravalorado lo peligroso que era este virus, y también la OMS. Buscar responsables ahora no tiene sentido, probablemente casi todos los somos, lo mejor que podemos hacer es aprender la lección de cara al futuro. Ha quedado claro que el mundo entero no estaba preparado para hacer frente a una pandemia, y que en España además ha coincidido con una sanidad debilitada por los recortes de años anteriores.

Por primera vez tenemos todo el tiempo del mundo para pensar. Siendo muy optimista, veo en todo esto una oportunidad de cambio

¿Te emocionan las muestras de solidaridad, de ánimo a los que están trabajando o están enfermos luchando contra el virus?

 Sí, ahora todo el mundo es consciente de la importancia del trabajo de los sanitarios y de contar con una buena sanidad, y espero que ese reconocimiento se mantenga cuando todo esto pase.

¿Qué mensaje lanzarías en este momento?

Creo que la crisis sanitaria y el confinamiento están actuando como espejo, mostrándonos la realidad de la sociedad en la que vivimos. Una sociedad que no tiene tiempo de pararse a pensar, inmersa en un sistema que depende del continuo crecimiento económico, del consumismo y de la sobreexplotación de los recursos del planeta, con todos los problemas que ello genera. En cambio, de repente todo se para, sólo se produce y se consume lo imprescindible, dejamos de contaminar y los animales salvajes ocupan ahora las calles y las playas. Y por primera vez tenemos todo el tiempo del mundo para pensar. Siendo muy optimista, veo en todo esto una oportunidad de cambio. Podría ser el momento en el que iniciemos una nueva etapa, en la que sepamos valorar qué es lo verdaderamente importante. Van a venir tiempos muy duros (para unas personas más que para otras, como siempre pasa) pero también de cambio, y de todos nosotros depende que esos cambios conduzcan a una sociedad mejor, más solidaria y respetuosa. Pienso que cuando la alarma sanitaria termine será el momento de tomarse en serio conceptos como el decrecimiento y la economía del bien común. Volviendo a Saramago, el fin del confinamiento podría hacernos no sólo salir de casa, sino también de la caverna.

2 Comentaris
  1. Gracias Abril!
    Tus reflexiones me sirven para tener esperanza. El bien común, el decrecimiento. El consumo sostenible.
    Todas las personas razonables que leo, científicos incluidos, ponen estos criterios como prioridades para una regeneración de la vida en el planeta. Si escuchamos la advertencia conseguiremos seguir adelante.
    Gracias otra vez!

Respondre

La vostra adreça de correu electrònic no es publicarà